Las relaciónes entre el Reino de Italia y el Reino de Grecia no habían sido muy buenas en los últimos años. Se habían enfrentado en el incidente de Corfú de 1922 del que ya Mussolini se sintió humillado, y es que ambas naciones dependen del Meditarreneo. Grecia por ello dependía de la principal potencia en la zona, Gran Bretaña, por lo que las políticas a veces iban en contra de Italia.
Así ocurrió en 1935 donde Grecia participó en las sanciones a Italia por sus acciones en Etiopía, e igualmente los griegos no vieron con agrado en 1939 la ocupación italiana de Albania donde vieron peligrar ciertas posesiones insulares. Fue un momento crítico de las relaciones entre ambos países que solo las garantías anglo-francesas tranquilizaron al Estado heleno, si bien esto mismo irritó a los italianos que se negaron a renovar el tratado de amistad firmado en 1928.

A partir de aquí las relaciones fueron a peor. En agosto Italia colocó sus divisiones en Albania en la frontera con Grecia, y la aviación comenzó a cruzar con frecuencia la frontera griega, lo que provocó que los helenos comenzaran su movilización que si bien fue caótica les sirvió de mucho en dos aspectos fundamentales: tener preparado de antemano al ejército antes de que se rompieran las hostilidades y mejorar la coordinación y transporte de las tropas.
Por otro lado, Mussolini ordena preparar un plan de ataque sobre Grecia pero con ordenes contradictorias, poco claras y que cambiaban con frecuencia. De hecho en Septiembre se cancela el plan y se centran en Yugoslavia, a pesar del incidente (hundimiento) del crucero griego Helle donde italianos y griegos sin ganas de enfrentamientos trataron finalmente de quitarle importancia.

Con las relaciones calmadas con Yugoslavia los italianos desmovilizaron parte de su ejército en Albania y con ello llegó la calma a la zona, si bien no duraría mucho.

Por un lado el ejército italiano no había tenido ninguna acción brillante (a diferencia de los alemanes) ni en España, ni en Francia, y a estas alturas del conflicto (con las victorias alemanas en Polonia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda y Francia) necesitaba de ellas.
Ya el 13 de septiembre el X Ejército italiano comenzó una ofensiva en el norte de Africa el cual consigue llegar a Sidi Barrani.
Por otro lado, Mussolini veía peligrar la situación política italiana en los Balcanes. Alemania mandó una comisión militar a Rumanía para ayudarles a reorganizar el ejército rumano y proteger el petróleo de Ploiești, lo cual se consideró como una intromisión en lo que consideraban zona de influencia italiana.

Todo ello junto con las posibilidades estratégicas en Grecia, mueven a los italianos a tomar la decisión.

Pensando en una rápida intervención Mussolini establece la invasión para el 28 de octubre. ¡Desriñonaremos a Grecia! afirmó, y aun con poco tiempo y poco organizado, el ejército italiano se prepara (a dos semanas de las operaciones el Mariscal Badoglio desconocía dichos planes, su lugarteniente creía 2 días más tarde que el plan se había abandonado, ...) para ejecutar las ordenes con la entrada del otoño y el invierno a las puertas.
Las advertencias y consejos alemanes fueron ignorados. Para Hitler era un error deplorable.

Tras la negativa griega a aceptar las condiciones del ultimátum italiano, el 28 de octubre a las 0600 horas se desata el conflicto.

Comenzó de forma esperanzadora para los italianos, principalmente por que los griegos retrocedieron hasta las montañas y pasos donde la superioridad italiana y sus blindados valían de poco, avanzando inicialmente rápido pero pronto el avance se volvió lento, consiguiendo en el mejor de los casos unos 50km de avance.
A la mala preparación italiana se unió que el ejército griego era mayor de lo esperado, y principalmente las malas condiciones atmosféricas (las lluvias y el mal tiempo casi constantes) que anuló la superioridad aérea italiana.

Todo ello frenó a los italianos y propició la ofensiva griega que puso en fuga al mal organizado ejercito italiano, el cual no consiguió frenarlos y los griegos recuperaron el terreno perdido e incluso avanzaron por tierras Albanesas. No fue hasta diciembre que el frente se estabiliza.
Italia pidió ayuda a Alemania (la cosa se había complicado y peligraba Albania entera, a la vez que los británicos hacían retroceder a los italianos en Africa al lanzar la operación compass) pero esta hizo caso omiso.

Grecia no producía material bélico por lo que una guerra de desgaste no podía sostenerla si no era con ayuda externa. Alemania había advertido lo peligroso de la ayuda británica, y si bien Grecia se negó a recibirla pronto accedió a la entrega de material y finalmente de unidades británicas. No fueron grandes cantidades las recibidas (Inglaterra se encontraba en una situación difícil y además acababa de comenzar la operación Compass), pero lo suficiente para que Alemania (que tenia en marcha la preparación de Barbarroja) viera un peligro potencial de la situación en los Balcanes.

En el Reino de Yugoslavia hubo un golpe de estado contra el gobierno pro-germano, y rápidamente Hitler ordena en su Directiva nº25 llevar a cabo las operaciones en los Balcanes y Grecia. El 6 de abril comienza la Operación Marita y en menos de un mes el problema yugoslavo y griego es solventado.

Sin embargo, a pesar de la victoria obtenida, quedaban dos problemas para los alemanes. Uno de ellos es el norte de Africa que si bien era un segundo frente lo cierto es que tras la debacle italiana durante la ofensiva británica en la operación Compass, Alemania se había visto obligada a enviar unidades al teatro africano, por lo que apoyar ese frente desde entonces se hizo necesario. El otro problema era que con la intervención británica en Grecia los ingleses habían establecido bases en la isla de Creta, por lo tanto el peligro de los raids británicos sobre los pozos de petróleo rumanos seguía existiendo.
En base a esto la toma de la isla de Creta se hizo necesaria antes de lanzar la Operación Barbarroja, al tiempo que debía ser una acción rápida (los alemanes ya habían perdido un tiempo precioso que llegaría a ser de un mes), para lo cual y dadas las circunstancias del momento se decidió ejecutarlo con el lanzamiento masivo de unidades paracaidistas en lo que se llamó Operación Merkur, que comenzó el 20 de mayo y para el 1 de junio la isla quedó controlada.

La repercusión de esta campaña fue negativa en dos aspectos, por un lado quedó mas que demostrada la debilidad del ejército italiano (el cual en unos meses había recibido duros golpes en Grecia, Africa, Matapán y Tarento), y por otro la demora de casi un mes de la fecha de Barbarroja, lo cual sumado al prematuro mal tiempo en Rusia, fue un factor importante.


Ahora la pregunta es ¿qué seremos capaces de hacer nosotros? ¿sabríamos hacerlo mejor?

Enlace de la Campaña